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  • Foto del escritorHelen Renna

El Señor no sabe dar poco: volver a mi barrio con mi familia

Un viaje inesperado, completamente providencial. Un viaje después de 22 años de mi primera misión en Dakar allá por 2001. Encuentros, volver al barrio y el rostro de Cristo que muere y resucita en cada amigo senegalés.

El 8 de julio pasado me enviaron nuevamente de misión a Senegal, esta vez no partía sola sino con Gonzalo (mi esposo) y nuestros niños Pachi (13 años), Salvador (11), Félix (9) y Timoteo (6). Ellos habían escuchado hablar de nuestros amigos del barrio de Grand Yoff desde la panza y ahora pisarían esa tierra colorada y bendita del continente africano. Senegal nos recibió con su típico calor abrasador y la bella comunidad de la Casa Santa Mònica integrada por Elizabeth (Austria), Efigenie (Senegal), Matteo (Francia), Mijai (Rumania) y Basilia (México). La casa no es la misma, ahora está localizada en el barrio de al lado, Citté millionaire. Lo primero que dijimos a la comunidad -mientras comíamos dommoda todos en el gran bowl- era que queríamos seguir su vida, las visitas …y en ese “seguir” Dios nos iría mostrando a quienes encontrar en este viaje. De repente, todo fue como hace años…el wolof comenzó a fluir, la danza también…y el deseo de estar a solas con el Señor…esa hermosa tensión entre la calle y el sagrario, tensión que en la misión se vuelve armonía. Y como Jesús no sabe dar poco, cada día vivimos un encuentro, varios con amigos que no sabía si seguían estando en el barrio, o si seguían viviendo…Fran Faye, Penda Ndiaye, Sophie Diom, Boubacar nuestro borom boutique y tantos otros que fuimos cruzando en el barrio, ese lugar de barro y de oro donde nuestra comunidad vive y Jesús entrega su Presencia desde hace ya 30 años. Yalla baxna ci man! ¡Dios es bueno!


Nuestra familia con la comunidad actual de Dakar:
Nuestra familia con la comunidad actual de Dakar

Con nuestro gran amigo Fran Faye
Con nuestro gran amigo Fran Faye

“Acá estamos por empezar un juego en el Campamento de Mar Lodj con los chicos del barrio del Punto. Fue una experiencia divertida jugar en el río agarrando cangrejos. Aunque yo no sabía el idioma me comunicaba jugando al fútbol y cantando canciones” (Salvador, 11 años):

juego en el Campamento de Mar Lodj

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