Gisela, futura misionera a Perú

 

Hola!!  Me llamo Gisela, tengo 27 años y soy profesora de matemática. Vivo en Rosario del Tala, Entre Ríos.

Pertenezco a la Parroquia Nuestra Señora del Rosario y soy catequista de niños. En mis tiempos libres practico hockey, y atiendo la panadería junto a mi familia.   

El verano pasado, buscaba por internet  un voluntariado para realizar en mis vacaciones y en esa búsqueda conocí Puntos Corazón.

Cuando miraba la página me parecía fuera de mis posibilidades, pero me intrigaba, seguí leyendo y llamó mi atención ver dos misioneros de Nogoyá (pueblo muy cercano a donde vivo), lo cual me incentivó a ponerme en contacto con Puntos Corazón y consultar al Padre Emilio (mi párroco) sobre la obra, que para mi sorpresa ya la conocía. En esa charla, me animó  para aceptar la invitación de asistir a un encuentro en Nogoyá con ex misioneros y Punto Corazón. Allá, ellos me compartieron su experiencia en la misión y Padre Arnaud me explicó de qué se trata el voluntariado:

“Puntos Corazón nos invita a estar de pié junto a la cruz, como María”. A donarse por completo por un año o más al servicio de los más necesitados, en un barrio humilde, en otro país.

Es estar para el otro, llevar la presencia de Dios pero sin hablar específicamente de él, estar sobre todo muy cerca de los niños.

De ese encuentro volví llena de sensaciones y comencé a discernir, si era esto a lo que Dios me llamaba o si sólo era un capricho mío. Tenía la necesidad de ver claramente lo que Él esperaba de mí. Por distintas situaciones, permitió que llegaran más dudas e incluso sentimientos confusos.

Pero como me dijo el padre Emilio: “Cuando algo es de Dios, es normal que al principio encuentres más palos en la rueda, es una manera que tiene de probarnos y fortalecernos, entrégalo en la oración y quédate tranquila”. En poco tiempo, Dios me mostró a través de seres queridos, lo que necesitaba ver, y al darme cuenta que me llamaba a algo así, que va más allá de mí, que solo seré su pequeño instrumento, sentí inmensa alegría y con mucha ilusión continué la formación.           

En mayo, junto a una compañera de formación, hicimos el “Ven y Verás”, en Villa Jardín (Bs. As), donde se encuentra la casa de Puntos Corazón Argentina, ahí conocimos cinco misioneros extranjeros y compartimos un fin de semana muy similar a lo que será nuestra misión en otro lugar. Esta es una casa abierta en medio de muchas cerradas.

Es hermoso como Dios tiene un plan para todos, pero está en nosotros aceptarlo o no. Nos invita a aceptar su Amor, que siempre está en medio de nuestra miseria, no disminuye si nos alejamos, si le fallamos, porque no es merecerlo, solo es aceptarlo en medio de las frustraciones de querer hacer el bien y muchas veces meter la pata.

Estoy muy feliz de compartirte que en Enero de 2019 parto por trece meses a Puntos Corazón de Lima, Perú, donde fui destinada por la obra para realizar la misión.

Desde ya agradezco tu oración y ayuda, para fortalecerme en este camino y que podamos juntos compartir está alegría. ¡¡Te mando un saludo afectuoso en Dios y María!!

 

“Yo hago lo que usted no puede, y usted hace lo que yo no puedo. Juntos podemos hacer grandes cosas”. Madre Teresa de Calcuta

 

APADRINA A GISELA

 

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