Jugando al «Chinchón»

1 sept
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Me costó mucho despedirme de Luis en el hospital. Lo conocí al inicio de mi misión y le tomé mucho cariño. Sufrió un derrame cerebral y, desde entonces, está en silla de ruedas y apenas puede hablar. Durante la semana suele aburrirse mucho y, aparte de escuchar la radio de vez en cuando, no tiene mucho que hacer. No sé cuándo podrá salir del hospital. Cada vez que lo visitamos, jugamos con él al «Chinchón», un juego de cartas argentino. Siempre trata de hacer trampa. Pero no porque le importe tanto ganar, sino porque siempre disfruta mucho el tiempo que pasa con nosotros y aprovecha cada oportunidad para hacer tonterías. Nunca olvidaré su sonrisa simpática y su forma de gesticular.





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