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  • Foto del escritorKarolina, Chile

El poder de la oración

Hilda y Esteban no son muy religiosos ni practicantes. Al final de una visita en la que estábamos hablando de cosas sencillas y ordinarias les decimos: "Tenemos que irnos ahora porque vamos a rezar". Hilda preguntó: "¿Y podrían rezar en nuestra casa alguna vez?" "¡Podemos incluso ahora!" , y rezamos juntos la oración del Padrenuestro. Luego compartieron con nosotros sus preocupaciones. Les propusimos que un sacerdote bendijera la casa, a lo que accedieron. Algún tiempo después volvimos con un padre y fue hermoso ver a Hilda y Esteban, junto con su hijo Antonio, rezando con nosotros y recibiendo la bendición. ¡Qué pequeño milagro que, a través de una simple visita, esta familia haya podido rezar y encomendarse también al cuidado de María!


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