• Dulcina Mazzola

Entrar en su Gólgota

La vida de Patricio fue y es muy dura; hace pocos años a consecuencia de su trabajo perdió completamente la visión, lo que provocó que también perdiera gran parte de su independencia. Cada visita es realmente una invitación de Dios a entrar en su Gólgota, a sufrir su dolor en el dolor de mi amigo, en su soledad, en sus necesidades. Es una invitación a amarlo cada vez más para poder, por medio del amor, hacer propio su dolor y su cruz. En cada visita a él, Dios toma mi corazón en sus manos, lo desarma a martillazos y, como arcilla, lo moldea nuevamente transformándolo en un corazón de carne más semejante al suyo.



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