• Patricia Balán, El Salvador

La gracia de la vejez

Esta es la historia de niña Berta, las hermanas la conocen desde hace varios años. Siempre era un saludo, en el camino, desde lejos, a la ligera y hace algunos meses empezamos a llevarle la comunión un día a la semana. Este es un apostolado muy lindo que tenemos en nuestra comunidad. Desde entonces empezó una linda amistad.

Niña Berta sufre de algunas enfermedades, la más fuerte es Alzheimer; tiene dos hijos. Ella está en silla de ruedas y tiene los cuidados especiales de una dulce y tierna señora que con su nietecita rezan junto a quien tiene el privilegio de llevarle a Jesús Sacramentado. Berta parece una bebé indefensa que sólo quiere ser amada y bien que JESÚS hace su obra; uno de los dones que tiene es cantar y le canta a Jesús con todo su corazón.


Un día para ser exacta, un 6 de enero que estaba cumpliendo años, la comunidad decide ir a visitarla y sorprenderla con cantos y un rico pastel; fue una tarde llena de alegría al celebrar sus 96 años. Esto me enseña que después de la juventud vuelve la etapa en que pocas cosas nos preocupan y todo está bien, queremos ser felices con lo que tenemos.



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