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Carlo Acutis o la santidad a los 15 años

La Iglesia, a lo largo de los siglos, presentó siempre ejemplos de santidad infantil y juvenil. Desde San Tarcisio hasta Jacinta y Francisco Marto, los pastores de las apariciones en Fátima, nos propone ejemplos donde la gracia actúa y se hace concreta en una vida muchas veces corta.

El 10 de Octubre, en la ciudad de Asís, tuvo lugar la beatificación de Carlo Acutis, un joven italiano que en pocos años ha sido conocido en el mundo entero y que puede ser un ejemplo para tantos jóvenes, y no tan jóvenes, que buscan el sentido de la vida.

Carlo nace en Londres, el 13 de mayo de 1991, pues sus padres viven allí por cuestiones de trabajo. Pocos meses después, regresan a Milán, y desde los primeros años se revela en Carlo una inteligencia viva y comunicativa. Es conocido no solo por su temperamento alegre, pero sobretodo por una gran atención a cada persona, especialmente en la escuela y con los empleados que trabajan en su casa.


A pesar de crecer en un ambiente cristiano (estudió en una escuela de hermanas Marcelinas y con los padres jesuitas) Carlo hace suya esta fe que recibe y la abraza con la originalidad de su edad y de su personalidad. Las nuevas tecnologías llaman mucho su atención y se puede decir que las utiliza no solo para “pasar el tiempo” sino para ponerlas al servicio de las columnas de su vida: la Eucaristía y la “Madonna”.

Desde pequeño, Carlo, descubre la presencia real en la Eucaristía que se vuelve el centro de su vida y de sus días. La conciencia que tiene de la Presencia real, hace que con solo 7 años reciba la autorización para hacer su primera comunión en el Monasterio de San Ambrosio ad Nemus en Perego. Desde ese momento, organiza su jornada para poder recibir la comunión y pasar un tiempo con Cristo presente en el Sacramento del Altar. Muchos sacerdotes de Milán recuerdan a este niño sentado frente al sagrario y que reza en silencio y con una gran devoción después de la Santa Misa.



Su mamá, Antonia, cuenta que entre los santos a los que Carlo tenía una gran devoción, estaba San Juan, el discípulo predilecto: “Cada cristiano… tiene que estar y vivir como San Juan sobre el Corazón de Jesús, en una profunda intimidad con Él. Como Juan estar siempre en el Calvario, a los pies de Jesús crucificado, ofreciéndose con Él al Padre, recibiendo la sangre y el agua que brotan del Corazón traspasado de Jesús, contemplando a Aquel que fue herido. Cada cristiano… puede realizar esto gracias a la Eucaristía, presencia real y Sacrificio de Jesús hoy”.

Muy conocida es la frase, extraída de sus notas personales donde se preguntaba qué cosa era para él la Eucaristía y que respondía de forma muy original: “La Eucaristía: es mi autopista hacia el cielo”.

Usando internet y diferentes programas de computación, él preparara la hoy famosa muestra de los milagros Eucarísticos. Esta muestra sigue dando la vuelta al mundo (sólo en Estados Unidos ya se presentó en 10.000 parroquias). En ella se cuentan los milagros eucarísticos y se ve que la Presencia real, venerada por Carlo, es una realidad que se dejó entrever en muchos momentos de la historia de la Iglesia.



Pero la segunda columna de la vida de Carlo era la “Madonna” que inició desde pequeño a conocer y venerar. Sabemos, por sus escritos, que tenía una gran devoción al Rosario y que lo rezaba cada día. Veía en esta devoción “la escalera que lleva al cielo” y no solo eso: su devoción a la Virgen le permitía estar atento, como Ella, a todos aquellos que encontraba. Una atención a cada persona que es única y que permitirá a tantos encontrar no sólo Carlo, pero a Aquel que estaba en cada acción y pensamiento de su vida. Esta atención se manifestará concretamente en su esfuerzo semanal por servir a los más pobres, especialmente junto a las hermanas de la Caridad de Madre Teresa.


Muchas personas al entrar en contacto con Carlo descubren la fe. Y la primera de todas es su madre. Ella había crecido en un ambiente laico y solo había participado en la eucaristía para el bautismo y el matrimonio. Las preguntas sobre la fe que le hace Carlo con solo 3 años, la llevan a replantearse su poco conocimiento religioso y por eso, gracias a la ayuda de un sacerdote amigo, redescubre la fe y el valor de la vida sacramental.

Escuela, misa cotidiana, viajes de vacaciones con sus padres, ayuda a los más pobres con las Misioneras de la Caridad, fútbol e internet son parte de su vida pero se puede descubrir que siempre en el centro de su dia a dia hay una Presencia que lo llama y que lo atrae. Con sólo 13 años escribía: “Si pensamos bien, somos nosotros los que tenemos suerte y no los que vivieron hace 2000 años en contacto con Jesús, porque nosotros tenemos a Dios “realmente y sustancialmente” presente con nosotros siempre, nos basta visitar una Iglesia cercana. Jerusalén, la tenemos al lado de casa”.


Pero nadie podía imaginar en este adolescente lleno de vida, la enfermedad que estaba minando sus fuerzas. Una leucemia fulminante se lo llevará en solo tres días al encuentro con Aquel que adoraba cada día, el 12 de Octubre del 2006.

A su muerte muchos lo han llamado el “Frassati milanese”, ya que como el Beato Pier Giorgio Frassati su vida estaba cimentaba en la fe y la caridad.

Desde los primeros tiempos, especialmente los que lo encontraron; compañeros de escuela, sacerdotes, amigos, sienten que estuvieron junto a alguien poco común. Como decía Carlo: “todos nacen originales, pero muchos mueren fotocopias” y es eso lo que no quiere para nadie, pero primeramente para él mismo.

Es la Arquidiócesis de Milán la primera que se maravilla y que reconoce que la vida de Carlo Acutis es conocida a nivel mundial y que muchos lo veneran y piden su intercesión. En 2016 el Cardenal Angelo Scola confirma la causa diocesana. En febrero del 2020 se promulga el decreto para su beatificación, gracias al milagro en un niño con una grave enfermedad del páncreas en Brasil.

Este 10 de octubre, en Asís donde su cuerpo es venerado en el Santuario della Spogliazione, se realizó la ceremonia de beatificación. Carlo será un ejemplo para aquellos que buscan un sentido a la vida, porque como él mismo decía: “encontrar a Dios es encontrar el sentido de la vida”.

Entre todos los eventos que se preparan para festejar este acontecimiento, con la música de Carlo Forlivesi, la voz de Andreina Zatti y el texto de Matteo Veronesi, fue registrada Paradis Via, una antífona para el Beato Carlo Acutis.

El texto es un resumen del amor del Beato por la Eucaristía:


O ianua caeli, Paradisi via

O corpus Christi in panem

Conversum mirabiliter:

vertex eratis mentis

illius ardentis pueri.

Acutus nomine, aeque corde acutus;

acutus ut amor Domini,

supernae lucis ignis

et alitus mysterii.

Tenelle puer adempte nobis aetatis tempore

Trepido, miti, puro et candide fremente –

Qui toto orbe aspergebas

Nitido mentis lumine

Rapido Verbi flamine divitias charitatis –

Qui hoc mundo evanuisti

Quasi aquae sacrae effluvium –

Nunc aeviterne vivas cantico nostro leni.



Puerta del cielo, vía del Paraíso,

cuerpo de Cristo convertido milagrosamente en pan:

eras la cima de la mente de aquél ardiente joven.

Acuto (agudo) era su nombre como su corazón,

agudo como el amor de Dios,

fuego de la suprema luz

y alimento del misterio.

Oh tierno joven que nos fuiste quitado en una edad

temblorosa, susurrante, mansa, pura y cándida.

Tú que en todo el mundo derramabas,

con la clara luz de tu mente,

con el rápido soplo del Verbo, riquezas de caridad.

Tú que desapareciste de este mundo

como agua sagrada que corre.

Vive ahora eternamente en nuestro suave canto.



Artículo de Mauricio Mugno, publicado en el blog: Terre de Compassion


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