• Florencia Rodriguez

Dejó, a los pies de Jesús, su corazón

Les presento a Mía una pequeña gran amiga de 6 años. Durante el aniversario por los 30 años, ella fue junto con su familia a la casa. En un momento desapareció y comenzamos a buscarla por todas partes: la encontramos, junto con otra de las voluntarias, en la capilla, de rodillas, frente a Jesús Eucaristía. Permaneció allí casi por dos horas. En la capilla teníamos la Biblia y algunos otros libros que, con mucha curiosidad, observó. Yo pensaba que no podía comprender quién se encontraba ahí ni el motivo por el cual rezábamos pero ella me sorprendió. Sobre el altar dejó un pequeño corazón hecho de cartulina, dejó, a los pies de Jesús, su corazón. Eso me hizo pensar en las veces que me costó estar frente a Él y cómo podía ser que, para mí, la oración, fuera tan complicada. Entiendo, ante esto, que es lo contrario: la oración es sencilla, es abrir el corazón a Jesús, hablar con Él de todo lo que nos pasa teniendo la certeza de que nos escucha pero también haciendo silencio para dejar que nos hable, es pensar en Él amándole. Doy gracias por la vida de Mía, por lo que, con su pequeñez, me enseñó y ojalá todos podamos tener un corazón como el de ella.



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