Estas visitas me dan felicidad

Todos los miércoles vamos a un hospital de la zona, donde visitamos a los pacientes. Al llegar, siempre nos reciben otros voluntarios que ayudan allí: Roberto, Norma, Nora y Alicia. Todos son personas mayores y siempre están de buen humor. Cada semana dedican desinteresadamente un día a quienes están sufriendo. Les llevan las cosas más necesarias, como artículos de higiene, ropa y algo para comer porque muchas de estas personas internadas son necesitadas. Nosotros también llevamos a los enfermos lo que necesitan: un poco de nuestro tiempo, escuchamos sus historias y acompañamos su dolor. En ningún otro lugar vi que esto fuera tan necesario como allí. La gente comparte con nosotros sus sufrimientos, tiene una enorme necesidad de contacto y se alegra de que alguien haya ido a visitarla. Estas visitas me hacen mucho bien y, de alguna manera, me siento honrado.





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