• José Manuel Toibero, misionero en Perú

No es un fin sino un comienzo

En la misión en este tiempo de pandemia pude descubrir grandes cosas, en la pesadez del encierro, en nuestro barrio, tomando la comunidad y la oración como un camino para abrazar lo que se nos pide en la particularidad de la misión; compartiendo en ocasiones los mismos sufrimientos con quienes venimos a acompañar; en la alegría y la sencillez de caminar por las calles de mi querida Ensenada; escuchar y ser escuchados en las visitas.


Y esto no es un fin sino un comienzo de algo que se viene, porque aprendí aquí, que la misión se vive en todos los lugares, en todos los momentos, con todo nuestro ánimo, porque donde me encuentre hay uno que grita su necesidad, y así ver la posibilidad de un encuentro de carne y hueso con nuestra fragilidad frente Cristo.



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