• Judit Masramón, Brasil

Cuando Jesús viene a comer


Aquel domingo mirábamos el reloj con impaciencia. La hora ya estaba dando después del mediodía. “Hace ya una hora que nos dijo “estoy yendo”. ¿Será que realmente va a venir?”. La comida ya estaba pronta, comenzamos a prepararla con muchas ilusiones desde la noche anterior: el pollo ya condimentado para entrar al horno junto con diferentes verduras, feijao y farofa (comida típica de aquí), arroz y ensaladas. ¡Cuando Jesús viene a comer debe ofrecerse lo mejor! A pesar de todo, por momentos nos ganaba el desánimo: “¿Será que una vez más va a cancelar a último momento?”.


Nuestra alegría fue grande cuando escuchamos su voz que nos gritaba desde las rejas: “¡Tías, llegamos!”. Doña N. y su nieto W. entraron a nuestra casa por primera vez después de conocer por tantos años a los misioneros de Puntos Corazón. ¡Era un milagro! Y nuestra comunidad tuvo la gracia de presenciarlo y ser parte de él, de sentarse a la mesa con ese Dios presente bajo las especies de abuela y niño.

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