• Ornella Foglia

De la cocina a la primera comunión

Para reunir dinero para la misión de Semana Santa decidimos hacer una venta de Tortillas y de Tortas de Chocolate, así que estuvimos tomando pedidos entre los vecinos y amigos y nos pusimos a elaborar. Cada uno tenía una tarea. Yo estaba en la cocina, entre los utensilios y los ingredientes con el horno prendido y calculando el tiempo que nos llevaría preparar y hornear cada torta. En medio de tantas preocupaciones llega Ángela: una niña de 12 años, amiga de Puntos Corazón, que visita nuestra casa desde muy pequeña. Y rápidamente me dijo: "Yo te ayudo". En seguida comenzamos a trabajar juntas. Todo se hizo más fácil y ameno. Se notaba que, a pesar de su corta edad, sabía desempeñarse muy bien en la cocina, porque a menudo ella queda a cargo de sus hermanos más pequeños y eso la hace, muchas veces, parecer más grande de lo que realmente es, ocupando un rol que requiere mucha responsabilidad.

En ese momento, descubrimos que el gas de la cocina se había terminado, entonces le ofrecí una taza de café y merendamos juntas. Allí me contó que deseaba recibir la primera comunión, porque ni ella ni sus hermanos habían tenido la posibilidad de prepararse y hacer la catequesis para recibir el Sacramento. Luego de una conversación profunda decidimos buscar medios y alternativas para ayudarla.



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