• Analía Pasquali, Costa Rica

«¡Mis angelitos, mis puntitos de corazón!»

Randal, nuestro vecino de siempre, partió al cielo. Es el mismo que hace 5 años golpeó a nuestra puerta porque estaba pensando en quitarse la vida y que se dejó acompañar y ayudar de una forma hermosa. Él se dejó amar por Dios a través de nuestra pobre amistad, regresando a la Iglesia y a los sacramentos: “Al conocerlas a ustedes entendí que Dios es misericordioso”, nos decía siempre. Cada vez que pasaba por nuestra casa se detenía a charlar un ratito… si hasta me parece escucharlo diciéndonos «¡mis angelitos, mis puntitos de corazón!»

Después de 2 semanas de lucha en el hospital, luego de que eclosionaran varias enfermedades al mismo tiempo, nuestro amigo falleció. La última vez que lo crucé en la calle me contó que todas las noches estaba rezando el Rosario a su virgencita de los Ángeles, a la que amaba de manera muy especial; esperamos que ella lo conduzca al abrazo eterno del Padre.



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