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  • Foto del escritorKarolina Bak, Villa Jardín

Para llegar a mí tienes que pasar por un túnel

"Para llegar a mí, tienes que pasar por un túnel", se ríe Alida nuestra amiga de 93 años. Y es verdad, porque la entrada de su casa está a varios metros de la calle. Nos acercamos a la reja y gritamos "¡Alida!". Sabemos que está porque casi nunca sale de su casa, excepto quizás para ir a misa los domingos. Esperamos un momento y ella sale a la puerta. Al final del túnel oscuro, lleno de plantas, la luz del sol entra justo antes de la puerta y alli aparece Alida con su sonrisa. Es mi momento favorito, verla desde lejos, tan feliz porque hemos venido a verla. Me gustaría poder tomar una foto de este momento algún día... aunque probablemente no capturaría el ambiente de este encuentro. Luego, lentamente se acerca a la reja y nos abre. Caminamos con ella por el túnel y entramos en su casa. La habitación en la que nos recibe está llena de imágenes de santos y de la Virgen María. También hay una imagen de Jesús Misericordioso con la inscripción en polaco "Jezu, ufam Tobie" (Jesús, en ti confío).


Alida

Esta vez la visitamos con Sofía y es su primera visita a Alida por lo que es una buena oportunidad para preguntarle sobre su vida. Ella nació en Paraguay y allí comenzó a trabajar principalmente como costurera pero llegó un momento en que le faltó trabajo. Entonces decidió dejar su país, su familia y venir a Buenos Aires. Tenía más de 40 años de edad y llegó casi a ciegas, con algunas pocas direcciones donde podía pedir ayuda. También alguien de su familia lejana ya vivia aquí. Poco a poco logró, gracias a su trabajo y a su perseverancia, organizar su vida en Villa Jardín. Sin embargo, no fue fácil como nos lo repite varias veces. Nunca se casó, ya no tiene familia cercana, así que ahora está prácticamente sola. Siempre me conmueve su piedad, su fuerza interior y su mirada muy aguda sobre la realidad.


Alida

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