• Andrea Crocco

Un ejemplo de fe y alegría

Él es Señor J, es un vecino nuestro y hace 25 años está en silla de ruedas por un asalto que sufrió. Él es una persona muy sonriente y alegre. Hace muy poco fue su cumpleaños y decidimos festejarlo invitándolo a compartir un almuerzo acompañado de una torta pequeña. Estaba tan contento que en el momento en que le cantamos el feliz cumpleaños lloró de la emoción.

En este día su historia y lucha diaria por estar en silla de ruedas nos enseñó cómo muchas veces nos quejamos por cosas innecesarias que tienen solución, o no valoramos regalos tan preciados de Dios como nuestra vida o poder ver, caminar y escuchar, cuando hay personas que están pasando por situaciones peores o desconocidas para nosotros. La fe y alegría del Señor J y este momento de agradecimiento por un año más de vida con las manos al cielo, me permitieron darme cuenta de cuán dichoso es el ser humano, cuántos regalos inmensos tenemos sin darnos cuenta y la alegría que hay a pesar de todo en un corazón agradecido.



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