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  • Foto del escritorGabriela, de Perú en misión en Villa Jardín

Vulnerable y fuerte como tantas madres aqui

Esta construcción de amistades, que hace nacer la confianza y la esperanza, también nos

reclama paciencia y un profundo respeto.

Nancy es una buena amiga de los voluntarios desde hace tiempo; y yo la conocí cuando la invitamos a ella y a sus hermanas a almorzar en casa. Su voz ronca revelaba una vida entera de fumadora asidua. Había dejado de fumar a comienzos de este año, después de que un malestar respiratorio inusualmente grave derivara en un diagnóstico de EPOC. Este primer encuentro me dejó pensando mucho en ella y, de la mano de uno de los miembros de mi comunidad, la visité en varias ocasiones. Recuerdo haber ido a saludarla por su cumpleaños -en el mismo día que el mío-, y haber quedado sin palabras, maravillada ante la vulnerabilidad y ternura de su reacción cuando leyó la tarjeta que le hicimos. Su voz se cortó cuando nos dijo, “gracias, chicos”. En adelante, cada visita era más reveladora que la anterior, por lo que nos contaba de su historia de vida, y por lo que nos mostraba sin querer con sus gestos y actitudes. Nancy es una de tantas otras mujeres maravillosamente fuertes y bellas que encontramos en nuestro barrio con tan solo abrir la puerta.



Nuestro barrio

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