• Dulcina Mazzola

Grandes buscadores de Dios


Como les conté una vez, acá, la vivencia de la Fe es muy diferente, y la realidad es que muchos de los amigos, especialmente la mayoría de los jóvenes, no están bautizados, pero se encuentran en una búsqueda de Dios que les admiro muchísimo.


Después de rezarlo mucho y pensar una manera de devolverles un poco lo que nos brindan a diario, invitamos a algunos jóvenes (por cuestiones de esta pandemia no pudimos invitar a todos) a compartir una hora de Adoración Eucarística, celebración de la que, algunos, nunca habían participado y aceptaron con entusiasmo y alegría.

Vinieron un domingo por la tarde, y después de explicarles qué era, y la importancia que tiene para nosotras esa experiencia de encontrarnos con Cristo Eucaristía una hora al día, hicimos ese rato de adoración. No sé si exista palabra que pueda describir ese momento, pero la presencia del Señor se sentía tan fuerte y un silencio tan espectacular inundó el lugar que no puedo explicarles la gratitud que sentía mi corazón. Fue aún más asombroso escuchar de ellos, la profundidad con la que lo habían vivido. En ese momento, me convencí, de que no hay nada que haga arder más el corazón del hombre, que la presencia de Dios en él.

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