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  • Foto del escritorNatalia, de misión en Brasil

Nuestra presencia es suficiente para llenar un corazón

Doña Zulema es una mujer que vive justo a un lado de nuestra casa. Tiene 67 años y vive sola. El otro día estaba enfrente de nuestra casa y tuve la oportunidad de invitarla a tomar un café. Me contó que tenía mucho tiempo de no entrar en casa, pero muy feliz aceptó y tomamos un café.


Al siguiente día ella llegó para la hora del almuerzo y pidió poder cocinar en nuestra casa. Tratamos de saber por qué y ella dijo que no quería cocinar sola en su casa, porque recién había tenido una crisis ya que ella tiene diabetes. Durante todo el día me pregunté: ¿por qué vino aquí solo para cocinar? Cuando la vi en la calle nuevamente le hablé y con una sonrisa agradeció por haberla ayudado. Pienso que no hicimos nada más que verla como cocinaba, pero eso fue importante para ella. Para nosotras es ver que nuestra presencia es suficiente para llenar un corazón.


Tomando café en la casa Sagrada Familia de Brasil

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